Al azar

¿Sufriste alguna vez? Cuántos destierros, cuánta mala sangre.
Chorrea en mi tu pérdida inquieta, se mueve por vos mi más basto infierno, que quema, ajá, muy dentro.
Se sabe, se espera, se diluye, no se tiene.

Escribir sin pensar, plasmar, resolver un enigma eterno; muchas comas, para tan poco texto.

«Podría esperarte toda una vida…» Concepto tan amplio. Cuánto sería eso, ochenta, noventa años, según la vida del tipo, si se cuidó o vivió siempre en excesos. Entonces una vida serian treinta y cinco, cuarenta, y hasta quien te dice podrían ser sólo dos o tres meses, bienvenida muerte súbita. A otra cosa mariposa.

Tus manos recitan poemas al tacto, dibujan paisajes ajenos a mi. Los sinceros que nos dicen, acaso. Efímeras sensaciones que ya no creo conocer. Anmesiac, mala memoria como quieras llamarlo, acá estoy por ahora, si me acuerdo quien soy.

Hacer poesía: ser cursi, decir lo mismo pero con palabras raras, jugar a ser otro al menos por un rato.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *