Trekkie

 

Descripción: Descripción: http://www.diosgalon.com.ar/files/trekkie/tapacuento.jpgSub� al tren y la Rollinga que subi� despu�s se par� justo enfrente m�o. Ten�a un colgante con la lengua de Warhol; en la mu�eca un tatuaje colorido en el que se dibujaba una clave de sol y haciendo honor a la m�xima, un culo pintado a mano. El pelo era muy negro y lo usaba recogido con el flequillo caracter�stico; su cara flaca y las cejas depiladas en forma de arco hicieron que en mi cabeza sonara la voz de mi viejo deciendo: "mir�, es igual al Sr. Spock" y se me escap� una risa. Mi viejo siempre fue el mejor para encontrarle parecidos a la gente. Tambi�n hered� esa �virtud�, pero jam�s tan afilada. De todas formas s�, era igual a Spock; no la cara, y mucho menos las orejas. Era muy linda, con rasgos delicados, pero parecida al vulcaniano desde los ojos para arriba.

Yo la estaba relojeando, mientras le�a una antolog�a de Raymond Carver, que no es el mejor autor para leer cuando ten�s la moral por el piso como yo en ese entonces.

 

Hac�a menos de un mes que Arianna me hab�a dejado. Hab�a hecho un viaje a Brasil sola, pero la soledad le dur� hasta menos de la mitad de lo que ella ten�a pensado y lo termin� acompa�ada. Conoci� a otro tipo: un tano muy imb�cil, celoso y autoritario con el que ahora convive. S� que el flaco es as� de idiota porque amigos en com�n me lo comentaron, quiz�s lo hicieron s�lo para levantarme el �nimo, pero si fue as�, un poco funcion�.

 

Volv� a apuntar a la Rollinga de reojo por encima de Carver porque sent�a en m� su mirada. No se como es que pasa, pero esas cosas se sienten y cuando la mir� se hizo la que miraba por la ventana. Sonre� por su actitud y creo que se dio cuenta. Mejor, pens�. Me ven�a bien un poco de histeriqueo.

 

No sab�a que no quer�a que mi ex se fuera hasta que se fue. La ayud� en todo para que su viaje le saliera de la mejor manera. Le regal� un reproductor de MP3 para que no se aburriera en el camino, una ri�onera que era una reliquia familiar para que guardara la plata y hasta un carrito para que pudiera arrastrar la valija que era muy pesada y ten�a una rueda rota. A los diez d�as ya la quer�a ac� de vuelta. No lo sent� mucho al principio porque pas� por Navidad con amigos y  por una escapada a Uruguay para fin de a�o, pero cuando volv� de ese trance empec� un poco a preocuparme.

 

Entend� que no pod�a dejar bajar a la Sra. Spock del tren sin antes decirle algo inteligente. Ten�a miedo de mandarme una, que no me diera cabida y despu�s tener que viajar hasta Constituci�n con la mina enfrente y yo rojo de verg�enza; o lo que era peor, tener que escaparme a otro vag�n con la cola entre las patas. Adem�s no se me ocurr�a nada interesante.

No soy de encarar minas por la calle. Nunca lo hice y no sab�a c�mo empezar con esta. Igual es algo que de verlo me resulta un poco desagradable. Hay tipos incre�bles que andan de levante por la vida y que en realidad no s� que pretenden. Son esos mismos tipos que no pueden contener lo que se les pasa por la cabeza cuando se cruzan con una mina del estilo Pampita de Altuna y que mientras se dan vuelta como b�hos para mirarles el culo, escupen de manera aut�mata sus m�s bajos pensamientos en un murmullo comprensible s�lo para ellos. Y s�, eso pretenden, esperan que la mina vuelva diciendo �no entend� nada de lo que dijiste, pero me encant� como me mirabaste el orto� �quer�s coger?�

 

Ni bien Arianna hab�a vuelto de sorpresa, me cit� en un bar. Se pidi� un fernet con Coca Light, me pregunt� que quer�a tomar y le respond� que nada, que lo �nico que quer�a eran respuestas; saber todo lo que ten�a para decirme. Adem�s hac�a d�as que me ven�a dejando sin apetito ni ganas de nada cada mail que intercambi�bamos a la distancia. Resultaba que cada uno era m�s opaco que el otro, con cada vez menos te extra�os y menos te amos hasta llegar a ninguno.

Ese d�a, cuando volvi�, en ese bar que yo odiaba, me confes� todo. La escuch� interrumpi�ndola cada tanto con comentarios �cidos; atac�ndola. Cuando termin� de hablar me levante y sin decir chau me volv� a mi casa, llorando y a pie.

 

La puerta del tren se cerr� en Yrigoyen y �ste era el �ltimo tramo entre estaciones que me quedaba para hacer algo antes de bajar.

Las miraditas con la Rollinga se hab�an repetido otras dos o tres veces pero la cosa no hab�a pasado de ah�. Asum� que hab�a un dejo de onda y me sent� un salame por no saber que decir. Me convenc� de que ten�a merecida mi actual soledad. Que de seguir as�, iban a pasar a�os hasta que pudiera levantarme otra mina.

Me mir� de nuevo por un instante y empez� a arreglarse el pelo sacando y volvi�ndose a poner infinidad de hebillas de esas invisibles, mientras cantaba para adentro hac�a ya bastante rato, una canci�n que no supe distinguir. Dicen que cuando las minas se tocan el pelo es una buena se�al.

 

Los primeros d�as despu�s de la separaci�n sufr� much�simo. La relaci�n de un a�o y medio se hab�a ido al tacho tan r�pido como hab�a empezado, pero al poco tiempo me di cuenta que mi sufrimiento se deb�a al tremendo golpe que todo el asunto le hab�a pegado a mi orgullo, m�s que al hecho haberla perdido para siempre.

Este alivio dur� hasta que por insistencia m�a volvimos a vernos. El haberme ido aquella vez de ese bar de mierda tan repentinamente me hab�a dejado con m�s dudas de las que mi cabeza pod�a procesar.

Nos juntamos a tomar algo, esta vez por el centro, en un bar que yo eleg�.  A pesar de lo que me hab�a hecho, siempre confi� en que toda pregunta que le hiciera me la iba a responder con la pura verdad, as� que me arm� un cuestionario mental y durante lo que duraron dos Stellas de litro, le dispar� de a una todas las preguntas que despu�s entend� que nunca tendr�a que haberle hecho.

De todas maneras la pasamos bien. El clima era otro. Est�bamos relajados y hasta nos re�amos. Jugamos al juego de mirarse fijo y el que se r�e pierde y me zarp� en flaquear tanto y querer darle un beso al que no se neg�, pero que cort� al instante. � No me parece que sea justo. Mejor nos vamos�, dijo. Cre�a que el juez de este caso era yo. Pero se ve que ella nunca iba a entenderlo.

En el camino al subte segu�an las carcajadas, recordando an�cdotas y cosas del pasado. Nunca supo bien como viajar en subte, yo cre�a que s�, pero esa vez me confund�. Est�bamos en Callao y ella me dijo que ten�a que ir a Scalabrini Ortiz y combinar con la l�nea D para ir a la casa del tano sorete, donde ahora viv�a. No s� por qu�, pero la mand� para el otro lado. Nos despedimos con otro beso lindo y bajamos por la escalera mec�nica, cada uno para diferente and�n. El de ella el equivocado. Quedamos enfrentados entre las v�as, y jug�bamos a escondernos, agach�ndonos detr�s de los carteles que estaban en el medio. Un poco antes de los cinco minutos lleg� su tren, se fue y ya no la volv� a ver.

Por unos d�as, despu�s de darme cuenta de la confusi�n de haberla desviado, no se me iba de la cabeza la idea de lo que pod�a haber pasado si de haberle indicado bien, compart�amos un par de estaciones en un mismo subte. Pens� en muchas cosas, fantase� ridiculeces y m�s tarde llegu� a la conclusi�n que haberme equivocado ese d�a fue la mejor despedida que pudimos tener.

 

Mientras la Rollinga segu�a cantando sin cantar, el tren ya entraba a Constituci�n. Pens� y pens� pero nada. La mir� fijo y esta vez ella me devolvi� la mirada sin sacarme los ojos de encima. Pasaron tres segundos eternos. Me imaginaba, como en las pel�culas, el plano de un reloj gigante, en el que cada segundo que pasa se muestra en c�mara lenta a la vez que suena un bombo que anuncia lo pesado del asunto.

De la nada se me ocurri� lo que en la lista de estupideces para decirle figurar�a en el top five.

� Ruby Tuesday� dije.

� �Qu� dec�s?� me apur�.

� No, digo que te vengo mirando desde hace un rato, y estaba tratando de descifrar cada canci�n que cantabas para adentro. Y creo que esta de ahora es Ruby Tuesday.

� Ehmm. No estoy cantando �Era m�s complicado pens�, entonces hablaba sola�. Estoy repasando la letra de una obra que estamos preparando con mi grupo de teatro.

Sent� la necesidad de decir algo inteligente y que a la vez le cayera bien.

� Ah perdon� entonces. Igual no era eso solo por lo que te miraba. Sos muy linda, �sab�s? �Al toque pens�: ��en serio dije eso?�. Pero de ah� en m�s todo fue muy raro.

Sonri�. �No te voy a negar que yo tambi�n te ven�a mirando�. Me dijo�: La obra que estamos por estrenar es una adaptaci�n libre onda musical, en base a episodios de la serie Viaje a las Estrellas.

Me qued� petrificado y ella sigui� �: Por lo que est�s leyendo me parec�s alguien interesante, y para que conste en actas nom�s, te aviso que yo no puedo mentir�. Esas tres �ltimas palabras reverberaron dentro de mi cabeza, como si hubieran sido pronunciadas por el hijo de puta ese que anuncia la partida del tren por los altoparlantes hasta el hartazgo.

Me dio un panfleto del grupo de teatro al que pertenec�a donde figuraba su nombre y su tel�fono. Me dijo que la llamara el domingo, que era el estreno de la obra. No dijo nada m�s. Se dio media vuelta y se fue. Mi reacci�n se limit� a quedarme parado ah�, como un zombie en el and�n, mir�ndola perderse entre la gente.

En un acto reflejo y mientras todos los que bajaban del tren me empujaban entre puteadas, levant� la mano derecha a la altura de mi hombro exhibiendo la palma hacia delante con el dedo �ndice y el dedo mayor juntos, dejando un espacio de separaci�n entre �ste �ltimo y el anular que permanec�a pegado al me�ique, de manera que formaran una V.

�Larga vida y prosperidad�, dije.

 

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